Desde Estados Unidos hasta Europa, el uso de RAP (Reclaimed Asphalt Pavement) se convirtió en una política activa dentro de los sistemas viales.
El proceso parte de una lógica simple: el asfalto que se retira de una ruta no se descarta, se recupera. Ese material se procesa, se clasifica y se reincorpora a nuevas mezclas asfálticas junto con ligantes y agregados. 
Uno de los principales prejuicios tiene que ver con su comportamiento en ruta. Sin embargo, la evidencia técnica acumulada en las últimas décadas es concluyente: cuando el proceso está correctamente diseñado, el pavimento reciclado cumple con los mismos estándares de seguridad que el tradicional.
De residuo a recurso en Panamericana
Con el objetivo de avanzar hacia un uso cada vez más eficiente de los recursos, Autopistas del sol incorporó un 20 % de Material Asfáltico Reciclado (RAP). Además de disminuir el impacto ambiental por menos scrap, también genera ahorro en los costos. Algo fundamental para la concesionaria a la que el Gobierno Nacional le mantuvo la tarifa del peaje congelada por más de un año.
Hace pocos días, finalizaron la rehabilitación del pavimento entre Puente Bancalari y la Bifurcación de ramales Pilar y Escobar (que se hizo integramente de noche), con esta tecnología más sustentable.
Se realizaron tareas de fresado de base, con espesores variables, dependiendo del deterioro del pavimento existente y se repuso la demarcación horizontal en distintas extrusiones para mejorar la visibilidad y seguridad, especialmente durante la noche.












