Autos

Por polución veda para autos según patente en Chile

En Buenos Aires nos quejamos del tránsito, los congestionamientos y el incremento del caudal de vehículos circulando a toda hora. Pero tenemos la suerte geográfica y climática de no tener que sufrir también (por ahora) la extrema polución ambiental que se vive en Santiago de Chile por estos días.
En la capital de Chile se restringió la circulación de vehículos, acorde a la terminación de patente y la tecnología de proceso de gases (si tienen o no catalizador), con el fin de reducir los elevados índices de contaminación atmosférica, que se ven agravados por el recorte del suministro de gas argentino, lo que llevó a las industrias a comenzar a trabajar con petróleo y otros combustibles.
La «alerta ambiental» es declarada cuando los índices de partículas contaminantes alcanzan los 200 microgramos por metro cúbico de aire, y establece la restricción al circular del 40% de los vehículos no catalíticos (alrededor de 60 mil) y del 20% de los que disponen de convertidores de gases, llamados con sello verde (aunque se estima que la disminución es de sólo un 5%, pues la gente ocupa su segundo auto o simplemente no hace caso a la veda).
Pese a las medidas tomadas, debido a las bajas temperaturas y falta de lluvias (que llegarían recién en Julio) la contaminación ambiental alcanzó niveles críticos no permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y durante aumentaron un 30% las atenciones por obstrucciones bronquiales en niños y neumonías en adultos mayores, y se registró un incremento del 20% en cuanto a enfermedades respiratorias.

La guerra contra el auto y planes a largo plazo
Desde Salud Pública se aseguró que los vehículos motorizados son los principales contribuyentes a la contaminación del aire y se llegó a proponer una restricción permanente a los autos con catalizador (cerca de un millón 300 mil), debido a que «los vehículos no solamente contaminan dadas las emisiones que producen sus motores, si no que también al producirse el rodaje sobre la carretera de estos vehículos se produce un aumento de la cantidad de polvo en el ambiente».

Académicos advirtieron que una medida de este tipo puede resultar adversa a la larga porque los usuarios podrían optar por comprar vehículos mucho más baratos y antiguos, por ende más contaminantes, y los días de veda, dejar de usar el auto menos contaminante por el más contaminante.
Una de las opciones que se plantean es cambiar el impuesto a las patentes, y en vez de que los autos más nuevos sean los que pagan mayores costos, se abone un proporcional al tipo auto, o sea, los vehículos con motor más grande podrían pagar más porque son los que más contaminan. Aunque a largo plazo, la solución está en ampliar y mejorar el transporte público. El presidente Sebastián Piñera anunció inicio de obras de las líneas 3 y 6 del Metro (el subte chileno que ya funciona de maravillas) con 37 nuevos kilómetros y cinco nuevas comunas a la red subterránea. El objetivo es que la gente se baje voluntariamente de sus autos, porque la congestión es creciente, mientras que el transporte público asegura tiempos de viaje y confiabilidad. Así se utilizarían menos los autos.

Argentina indiferente
Al no sufrir este tipo de crisis ambientales, en nuestro país no existe concepción de lo que contaminan los autos. Pero recuerden que ya el año pasado hubo jornada con intensa bruma, que es justamente el fenómeno de partículas sólidas en la atmósfera que disminuyen la visibilidad. Desde el gobierno no se ha beneficiado ni siquiera impositivamente la importación de vehículos de tecnología híbrida. Y con respecto a transporte público, mientras tanto aquí en «la gran Ciudad», nos debemos conformar con la inauguración del Metrobus, que si bien puede ser un gran avance, demuestran que no existe coordinación política entre Ciudad y Nación para lograr tener una red integrada de transporte con estos nuevos buses dobles con acordeón como troncales, alimentados por micros más pequeños, que se pueda combinar con el subte y los trenes con un único sistema de pago con tarjeta inteligente con precios costos combinables de forma automática.