11 de octubre de 2018

¿Qué hacer con un transporte público cada vez más caro pero necesario?


Según el Ministro de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad, Franco Moccia, la batalla del auto está perdida: "hoy se demora más desde Pilar que antes de que se construyera la Panamericana. Hay quienes se pasan 3 horas arriba del auto y además eso hay que pagarlo". 
Con los aumentos de combustible y los costos del peaje, sumados a las restricciones que hay para acceder al Centro, son muchos los que están dejando su coche y buscan alternativas en el transporte público. Pero para los que están a 50 kilómetros de la capital, la oferta privada de combis, los "expresos" que poco tienen de tal y el tren, tienen valores y servicios muy disimiles. Incluso, dependiendo de si se viaja desde norte, el oeste o el sur del conurbano, las diferencias de precios entre las distintas alternativas es enorme. Por ejemplo, desde Moreno la diferencia entre viajar en combi o un servicio rápido de línea es muy poca, ambas rondan los 2500 mensuales. Así, recorrer 50 km a Capital desde el oeste en combi o micro serían los más baratos. Pero el costo de viajar en el Tren Sarmiento es un 25% más caro que el Tren Roca desde La Plata. Y si comparamos el costo de hacer los tres trayectos en auto particular, venir de Moreno es el más caro por el peaje.   
Ya en la ciudad, el Subte no deja de incrementar sus pasajeros, tato por lo ex-automovilistas, como porque es el transporte más económico y con mejor frecuencia, con una formación llegando cada 3 a 4 minutos. Pero ésto hace que el servicio esté repleto en las horas pico, cada vez más amplias. 

Cambios frente a los aumentos en trenes y colectivos
Según un reciente estudio de la consultora en Recursos Humanos Adecco, 6 de cada 10 argentinos que viven en el AMBA utilizan el colectivo para ir a trabajar, pero por los aumentos constantes, 2 de cada 10 personas modificaron su forma de viajar: de ellos, el 27% ahora elige caminar y el 24% optó por la bicicleta. Es decir que más de la mitad debió suprimir ese gasto que en 3 de cada 10 representa el 5% de su salario. Aún más preocupante es que el 24% gasta el 10%, seguido por el 18% que gasta el 20% y un 11% que pierde el 25% o más de lo que gana en el mes sólo viajando.
En el 1° Foro de Transporte Público Sustentable, que organizó la fabricante sueca de buses y camiones Scania, varios expertos plantearon que los cambios urgentes deben ser de la estructura y no de los usuarios: los colectivos que hoy queman diésel deben renovarse con una motorización a gas. No sólo por la cuestión medioambiental de que el gas no emite partículas residuales a la atmósfera, sino porque su costo es un 70% más barato que el gasoil, y la producción de gas se verá incrementada enormemente por el desarrollo de Vaca Muerta.
Con un costo total de operación mucho más económica, la tarifa técnica del boleto en un colectivos movido a gas sería mucho más baja. Luego quedará la discusión de quién y cómo es más conveniente que la pague, ya que técnicos, como Nicolás Estupiñan del Banco de Desarrollo Latinoamericano, sugieren que el transporte público podría ser libre a cambio de un abono anual.  

Hay que comenzar ya 
El ingeniero Diego Goldin asegura que Argentina es líder en GNC con 2 millones de vehículos particulares convertidos y que es preciso extender la experiencia al transporte público y el de carga, el mayor responsable de la contaminación ambiental. Desde Scania confirmaron que acaban de importar los 6 primeros camiones de gran porte con tracción a gas natural licuado y que durante el verano se harán pruebas en las calles porteñas con un bus propulsado a GNC. En tanto, en las próximas semanas también en coordinación con el Gobierno Porteño se pondrá en funcionamiento el primer colectivo con un motor Euro6 (el más moderno y menos contaminante) que acepta Biodiesel.  

Es claro que el Gobierno debe impulsar cambios para ser más eficiente una matriz energética que está cambiando y afortunadamente desde el sector privado ya empiezan a surgir compañías que entienden la necesidad de hacer un transporte más limpio.